Menú
Subcategorías del catálogo

SANTO DOMINGO ESTÁ CARO PARA LAS MULTINACIONALES?

0 comentarios

Cuando una multinacional evalúa una oficina en República Dominicana, la decisión puede estar tomándose a miles de kilómetros y compitiendo internamente con decenas de ciudades, contratos y prioridades de capital.

Cuando converso con el equipo local de una multinacional, normalmente conoce perfectamente su operación.

Sabe dónde quiere estar, cuánto espacio necesita, cómo trabaja su gente y cuáles edificios pueden funcionar.

Pero muchas veces quien aprueba la decisión final no está en Santo Domingo.

Puede estar en Miami, Toronto, Ciudad de México, Nueva York o Europa, en otro huso horario y administrando simultáneamente decenas —o incluso cientos— de contratos inmobiliarios.

Y su pregunta es diferente.

No pregunta solamente: “¿Piantini o Naco?”

Pregunta: “¿Por qué Santo Domingo cuesta esto?”

Santo Domingo no compite solamente consigo mismo

Actualmente trabajo con compañías globales cuyos responsables inmobiliarios evalúan operaciones en diferentes ciudades al mismo tiempo. También con instituciones internacionales que revisan estratégicamente sus activos: cuáles conservar, cuáles vender, dónde reducir espacio, dónde hacer un upgrade y dónde consolidar operaciones.

Para una casa matriz, República Dominicana es parte de un portafolio mucho mayor.

Por eso, cuando presentamos una renta de US$30, US$35 o US$40 por m², la pregunta inevitable puede ser: ¿por qué?

Y ahí comienza el verdadero análisis.

El precio por metro es solamente el comienzo

Un ejecutivo regional puede comparar Santo Domingo con Ciudad de México, San José, Panamá, Bogotá u otros mercados.

Pero comparar únicamente renta contra renta puede llevarnos a una conclusión equivocada.

Hay que mirar el Total Occupancy Cost: renta, mantenimiento, estacionamientos, energía, adecuaciones, incentivos, impuestos, tecnología y costo real de operar el espacio.

Y luego aparecen variables que no están directamente en la renta: talento, conectividad aérea, accesibilidad, seguridad, continuidad operativa y capacidad del edificio para cumplir los estándares globales de la compañía.

Un metro cuadrado más barato no necesariamente significa una operación más barata.

¿Downsize o upgrade?

Aquí ocurre algo interesante.

Reducir espacio ya no significa necesariamente bajar de categoría.

La encuesta Americas Office Occupier Sentiment Survey 2025 de CBRE muestra que 67% de los occupiers consultados espera mantener o expandir su portafolio durante los próximos tres años. Sin embargo, las compañías de más de 10,000 empleados continúan mostrando mayor propensión a reducir espacio.

Una multinacional puede pasar de 1,500 m² a 1,000 m² y, simultáneamente, mudarse a un edificio mejor.

Menos metros. Mejor ubicación. Mayor eficiencia. Mejores estacionamientos. Tecnología. Sostenibilidad. Mejor experiencia para sus colaboradores.

No está simplemente haciendo downsizing.

Está optimizando.

Lo que decide la casa matriz

Cuando presentamos una alternativa local, no estamos compitiendo únicamente contra el edificio de al lado.

Estamos defendiendo una decisión de capital.

¿Por qué este edificio? ¿Por qué esta ubicación? ¿Por qué esta renta? ¿Por qué comprar en lugar de alquilar? ¿Por qué renovar en lugar de mudarnos?

El equipo local conoce la realidad dominicana. La casa matriz compara esa realidad con el resto de su portafolio.

La buena asesoría tiene que conectar ambas.

Y ahí veo una oportunidad importante para República Dominicana.

No necesitamos ser el mercado más barato.

Necesitamos poder demostrar por qué somos competitivos.

Santo Domingo continúa sofisticando su oferta corporativa. Santiago desarrolla su propia dinámica empresarial y Punta Cana comienza a generar nuevas necesidades de oficinas vinculadas al crecimiento de la región Este.

Pero atraer y retener una multinacional requiere algo más que buenos edificios.

Requiere entender cómo esa empresa toma decisiones globalmente.

Por eso, cuando un cliente internacional me dice:

“Santo Domingo está caro”,

mi respuesta no debería ser simplemente defender el precio.

Debería preguntar:

“¿Contra qué mercado lo estamos comparando y qué estamos incluyendo en esa comparación?”

Porque una decisión inmobiliaria puede parecer local.

Pero para una multinacional, casi nunca lo es.

Este sitio web utiliza cookies para garantizar que obtenga la mejor experiencia en nuestro sitio web. Al hacer clic en Aceptar todo, acepta nuestro uso de cookies. Cookie Policy